Comentario al Evangelio segĂșn San Mateo 9, 27-31
- La Salle NezahualcĂłyotl
- 3 dic 2020
- 3 Min. de lectura
Viernes I Semana
Tiempo de Adviento
4 de Diciembre de 2020
San Juan Damasceno, PresbĂtero y Doctor de la Iglesia
Evangelio
Quedaron curados dos ciegos que creyeron en JesĂșs
+ Del santo Evangelio segĂșn san Mateo 9, 27-31
Cuando JesĂșs salĂa de CafarnaĂșm, lo siguieron dos ciegos, que gritaban: âÂĄHijo de David, compadĂ©cete de nosotros!â. Al entrar JesĂșs en la casa, se le acercaron los ciegos y JesĂșs les preguntĂł: âÂżCreen que puedo hacerlo?â. Ellos le contestaron: âSĂ, Señorâ. Entonces les tocĂł los ojos, diciendo: âQue se haga en ustedes conforme a su feâ. Y se les abrieron los ojos. JesĂșs les advirtiĂł severamente: âQue nadie lo sepaâ. Pero ellos, al salir, divulgaron su fama por toda la regiĂłn.
Comentario al Evangelio
En este fragmento donde se narra la curaciĂłn de los dos ciegos, JesĂșs aparece como iluminador, como el que da la luz. Con este milagro, JesĂșs responde a la fe que aquellos hombres tienen puesta en Ă©l como MesĂas. Los ojos de aquellos hombres no tenĂan luz, sin embargo, su corazĂłn estaba encendido. AsĂ lo demuestra la firmeza de su respuesta ante la pregunta de JesĂșs: âSĂ, Señorâ. El mandato final de JesĂșs trata de prevenir el malentendido de ver en JesĂșs sĂłlo un curandero, para poder llegar a una verdadera fe en el MesĂas. El tiempo de Adviento nos invita a abrir los ojos, a esperar, a permanecer en una bĂșsqueda continua para encontrarnos con JesĂșs.
Cfr. Actualidad LitĂșrgica n. 253
Reflexionamos
· ÂżAlguna vez te has acercado a JesĂșs?
· ¿Le has pedido algo?
· ¿Crees que puede hacerlo?
Nos comprometemos
Responsabilidad: Si pensamos que ser independientes consiste en rechazar toda norma de conducta que no haya sido formulada por nosotros mismos, nos hallamos todavĂa en la fase de la adolescencia espiritual. Para superarla y adquirir la madurez propia de la edad adulta, debemos pensar que toda ob-ligaciĂłn supone una forma de obediencia, y Ă©sta significa oĂr con atenciĂłn, (en latĂn ob-audire), prestar oĂdos a la llamada de los valores a fin de asumirlos en la propia vida y conceder a Ă©sta su pleno desarrollo.
Gustavo Villapalos y Alfonso LĂłpez, El libro de los valores, Ed. Planeta, 2001.
El amor y la responsabilidad personal
Una de las tareas decisivas de todo proceso formativo es adquirir una libertad responsable. Cuanto mĂĄs amplia es la libertad de maniobra de que uno dispone, mĂĄs lĂșcida debe ser la conciencia de que la libertad y las normas se complementan cuando son entendidas rigurosamente y en todo su alcance.
Madre la madre,
Guardas me ponéis,
Si yo no me guardo,
No me guardaréis.
Dicen que estĂĄ escrito,
Y con razĂłn,
Ser la privaciĂłn
Causa de apetito;
Crece en infinito
Encerrado amor;
Por eso mejor
Que no me encerréis;
Que si no me guardo,
No me guardaréis.
Si la voluntad
Por sĂ no se guarda,
No la harĂĄn guarda
Miedo o calidad;
RomperĂĄ, en verdad,
Por la misma muerte,
Hasta hallar la suerte
Que vos no entendéis;
Que si no, etc.
Quien tiene costumbre
De ser amorosa
Como mariposa
Se irĂĄ tras su lumbre,
Aunque muchedumbre
De guardas le pongan,
Y aunque mĂĄs proponga
De hacer lo que hacéis;
Que si no, etc.
Es de tal manera
La fuerza amorosa,
Que a la mĂĄs hermosa
La vuelve en quimera,
El pecho de cera,
De fuego la gana,
Las manos de lana,
De fieltro los pies;
Que si no me guardo,
Mal me guardaréis.
Miguel de Cervantes, El celoso extremeño,
en Novelas ejemplares, Editorial Fenicia, 1970.
San Juan Damasceno, PresbĂtero y Doctor de la Iglesia
Cuando colaboraba con la administraciĂłn ĂĄrabe, Juan escuchĂł el llamamiento a la vida monĂĄstica (hacia 710). Se estableciĂł en el monasterio de san SabĂĄs, situado en el desierto de Judea, de donde sĂłlo salĂa para predicar en JerusalĂ©n. De estas predicaciones proviene su libro âExposiciĂłn de la fe ortodoxaâ. Fue un decidido defensor del culto a las sagradas imĂĄgenes (hacia 675-749).
V. ContinuarĂ©, Oh Dios mĂo
R. ÂĄHaciendo todas mis acciones por tu amor!
V. San Juan Bautista de la Salle
R. ÂĄRuega por nosotros!
V. Viva JesĂșs en nuestros corazones
R. ÂĄPor siempre!
