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Comentario al Evangelio segĂșn San Mateo 9, 27-31


Viernes I Semana

Tiempo de Adviento

4 de Diciembre de 2020

San Juan Damasceno, PresbĂ­tero y Doctor de la Iglesia


Evangelio


Quedaron curados dos ciegos que creyeron en JesĂșs


+ Del santo Evangelio segĂșn san Mateo 9, 27-31


Cuando JesĂșs salĂ­a de CafarnaĂșm, lo siguieron dos ciegos, que gritaban: “¡Hijo de David, compadĂ©cete de nosotros!”. Al entrar JesĂșs en la casa, se le acercaron los ciegos y JesĂșs les preguntĂł: “¿Creen que puedo hacerlo?”. Ellos le contestaron: “SĂ­, Señor”. Entonces les tocĂł los ojos, diciendo: “Que se haga en ustedes conforme a su fe”. Y se les abrieron los ojos. JesĂșs les advirtiĂł severamente: “Que nadie lo sepa”. Pero ellos, al salir, divulgaron su fama por toda la regiĂłn.



Comentario al Evangelio


En este fragmento donde se narra la curaciĂłn de los dos ciegos, JesĂșs aparece como iluminador, como el que da la luz. Con este milagro, JesĂșs responde a la fe que aquellos hombres tienen puesta en Ă©l como MesĂ­as. Los ojos de aquellos hombres no tenĂ­an luz, sin embargo, su corazĂłn estaba encendido. AsĂ­ lo demuestra la firmeza de su respuesta ante la pregunta de JesĂșs: “SĂ­, Señor”. El mandato final de JesĂșs trata de prevenir el malentendido de ver en JesĂșs sĂłlo un curandero, para poder llegar a una verdadera fe en el MesĂ­as. El tiempo de Adviento nos invita a abrir los ojos, a esperar, a permanecer en una bĂșsqueda continua para encontrarnos con JesĂșs.


Cfr. Actualidad LitĂșrgica n. 253

Reflexionamos


· ÂżAlguna vez te has acercado a JesĂșs?

· ¿Le has pedido algo?

· ¿Crees que puede hacerlo?


Nos comprometemos


Responsabilidad: Si pensamos que ser independientes consiste en rechazar toda norma de conducta que no haya sido formulada por nosotros mismos, nos hallamos todavía en la fase de la adolescencia espiritual. Para superarla y adquirir la madurez propia de la edad adulta, debemos pensar que toda ob-ligación supone una forma de obediencia, y ésta significa oír con atención, (en latín ob-audire), prestar oídos a la llamada de los valores a fin de asumirlos en la propia vida y conceder a ésta su pleno desarrollo.

Gustavo Villapalos y Alfonso LĂłpez, El libro de los valores, Ed. Planeta, 2001.


El amor y la responsabilidad personal


Una de las tareas decisivas de todo proceso formativo es adquirir una libertad responsable. Cuanto mĂĄs amplia es la libertad de maniobra de que uno dispone, mĂĄs lĂșcida debe ser la conciencia de que la libertad y las normas se complementan cuando son entendidas rigurosamente y en todo su alcance.



Madre la madre,

Guardas me ponéis,

Si yo no me guardo,

No me guardaréis.


Dicen que estĂĄ escrito,

Y con razĂłn,

Ser la privaciĂłn

Causa de apetito;

Crece en infinito

Encerrado amor;

Por eso mejor

Que no me encerréis;

Que si no me guardo,

No me guardaréis.


Si la voluntad

Por sĂ­ no se guarda,

No la harĂĄn guarda

Miedo o calidad;

RomperĂĄ, en verdad,

Por la misma muerte,

Hasta hallar la suerte

Que vos no entendéis;

Que si no, etc.


Quien tiene costumbre

De ser amorosa

Como mariposa

Se irĂĄ tras su lumbre,

Aunque muchedumbre

De guardas le pongan,

Y aunque mĂĄs proponga

De hacer lo que hacéis;

Que si no, etc.


Es de tal manera

La fuerza amorosa,

Que a la mĂĄs hermosa

La vuelve en quimera,

El pecho de cera,

De fuego la gana,

Las manos de lana,

De fieltro los pies;

Que si no me guardo,

Mal me guardaréis.



Miguel de Cervantes, El celoso extremeño,

en Novelas ejemplares, Editorial Fenicia, 1970.



San Juan Damasceno, PresbĂ­tero y Doctor de la Iglesia


Cuando colaboraba con la administraciĂłn ĂĄrabe, Juan escuchĂł el llamamiento a la vida monĂĄstica (hacia 710). Se estableciĂł en el monasterio de san SabĂĄs, situado en el desierto de Judea, de donde sĂłlo salĂ­a para predicar en JerusalĂ©n. De estas predicaciones proviene su libro “ExposiciĂłn de la fe ortodoxa”. Fue un decidido defensor del culto a las sagradas imĂĄgenes (hacia 675-749).



V. Continuaré, Oh Dios mío

R. ÂĄHaciendo todas mis acciones por tu amor!


V. San Juan Bautista de la Salle

R. ÂĄRuega por nosotros!


V. Viva JesĂșs en nuestros corazones

R. ÂĄPor siempre!

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