Comentario al Evangelio del 30 de abril

Actualizado: hace 4 días

Martes III semana

Tiempo de Pascua

30 de Abril de 2020

Evangelio

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre

+ Del santo Evangelio según san Juan 6, 44-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ése sí ha visto al Padre.

Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Éste es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.

Comentario al Evangelio

El discurso de Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm sigue su desarrollo, llegando a su plenitud. La idea principal sigue siendo también hoy la de la fe en Jesús. No hay que olvidar que la fe es un don de Dios, al que se le responde con una decisión personal y libre. Lo que escandalizaba a muchos de este discurso era que Jesús se presentara como el enviado de Dios, y que hubiera de creer en él para tener vida. Al final del pasaje evangélico comienza a sonar el verbo “comer”. La nueva repetición: “Yo soy el pan vivo” tiene ahora otro desarrollo: “el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.

Cfr. Actualidad Litúrgica n. 249.


Reflexionamos

  • ¿Estás dispuesto a realizar algún cambio en tu vida?

  • ¿Qué beneficios positivos traería consigo este cambio en tu vida personal?

  • ¿Jesús te invita a realizar algo nuevo?


Nos comprometemos

Cambio: «Es el valor de modificar comportamientos erróneos, inadecuados, y lograr una vida mejor, ajena a conductas delictivas, denigrantes o injustas».

Alfonso Barreto (Cuentos y fábulas para la formación en valores, 2013)

La palabra escrita no basta por sí sola para despertar la fe en el Señor, es necesaria la palabra viva de la Iglesia, que lea e interprete. La Iglesia que como madre y maestra nos enseña el camino para llegar a Jesús y creer en él.

Pidámosle a Jesús que aumente nuestra fe, y nos haga crecer en esta virtud a fin de que podamos creer en su palabra y demos un claro testimonio ante todos a aquellos con quienes nos relacionamos.

¿Ver, o creer?

Luis IX, rey de Francia, estaba en su despacho, rodeado de sus ministros, atendiendo importantes asuntos de Estado.

De pronto llegó jadeando el mayordomo, y le dijo al rey:

-¡Majestad, ven pronto por favor! en la capilla del palacio, sobre el altar se apareció Jesús; todos le están viendo ¡Majestad, ven enseguida!

Sin emocionarse, el rey contestó:


-Yo siempre he creído que Jesús está presente en la Eucaristía; ninguna necesidad tengo de verle con los ojos.

Y el rey siguió atendiendo los asuntos de Estado.

Hermenegildo Zanuso (Cuéntame un ejemplo… 1987)

V. Continuaré, Oh Dios mío

R. ¡Haciendo todas mis acciones por tu amor!

V. San Juan Bautista de la Salle

R. ¡Ruega por nosotros!

V. Viva Jesús en nuestros corazones

R. ¡Por siempre!



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