Comentario al Evangelio según San Lucas 21, 29-33

Actualizado: 30 de nov de 2020



Viernes XXXIV Semana

Tiempo Ordinario

27 de Noviembre de 2020


Evangelio


Cuando vean que sucede esto, sepan que el Reino de Dios está cerca


+ Del santo Evangelio según san Lucas 21, 29-33


En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos esta comparación: “Fíjense en la higuera y en los demás árboles. Cuando vean que empieza a dar fruto, saben que ya está cerca el verano. Así también, cuando vean que suceden las cosas que les he dicho, sepan que el Reino de Dios está cerca. Yo les aseguro que antes de que esta generación muera, todo esto se cumplirá. Podrán dejar de existir el cielo y la tierra, pero mis palabras no dejarán de cumplirse”.



Comentario al Evangelio


La próxima semana habremos iniciamos un nuevo Año Litúrgico con el Tiempo de Adviento y el fragmento del Evangelio de hoy nos presenta a Jesús que toma una comparación de la vida del campo para que sus oyentes entiendan la dinámica de los tiempos futuros: cuando la higuera empieza a echar brotes, sabemos que la primavera está cercana. De esta manera, los que estén atentos comprenderán a su tiempo “que el Reino de Dios está cerca”, porque sabrán interpretar los signos de los tiempos. Algunos acontecimientos anunciados por Jesús ocurrieron casi inmediatamente, otros, más tarde. Sin embargo sus palabras “no dejarán de cumplirse”. La enseñanza es estar preparados y creer en Él.

Cfr. Actualidad Litúrgica n. 253


Reflexionamos


· ¿Descubres a Dios en los acontecimientos de tu vida?

· ¿Sabes cuál es la voluntad de Dios?

· ¿Estás dispuesto a llevarla a cabo



Nos comprometemos


Agradecimiento: La gratitud se dirige sólo a quien se mueve libremente cuando decide otorgarnos lo que hemos solicitado o enriquecer nuestra vida con la luz del conocimiento, el encanto de la belleza, al atractivo de la bondad… Una máquina que funciona a perfección nos invita al agradecimiento, pero no hacia ella, sino hacia quienes la han diseñado y fabricado con talento y esmero.

Gustavo Villapalos y Alfonso López,

El libro de los valores, Ed. Planeta, 2001.



Ser agradecido a tiempo


Agradecer un obsequio no se reduce a unas palabras de cortesía; implica la voluntad de crear con el donante una relación de generosidad parecida a la que él se adelantó a establecer. Dejar pasar ese momento y tener un recuerdo agradecido, encierra cierto valor, pero resulta ineficaz, porque puede reducirse a un mero sentimiento interno.


No obstante, es ahora, a cosa pasada, cuando deploro mi mezquindad. Es algo que suele suceder con los muertos: lamentar no haberles dicho a tiempo cuánto los amabas, lo necesarios que te eran. Cuando alguien imprescindible se va de tu lado, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales. Ensimismado en su tarea, uno cree, sobre todo si es artista, que los demás le deben acatamiento, se erige en ombligo del mundo y desestima la contribución ajena. Pero, un día adviertes que aquél que te ayudó a ser quien eres se ha ido de tu lado y, entonces, te dueles inútilmente de tu ingratitud. Tal vez las cosas no puedan ser de otras manera, pero resulta difícilmente tolerable. La imposibilidad de poder replantearte el pasado y rectificarlo, es una de las limitaciones más crueles de la condición humana. La vida sería más llevadera si dispusiéramos de una segunda oportunidad.


Durante el semestre que pasamos en Washington, en casa de los Tucker, yo comía poco y enflaquecía. No me adaptaba a la comida ni al horario americanos, y tu madre, que conocía mi aprensión, me metía el botón del cuello de la camisa cada cierto tiempo, para que no lo advirtiera. Te parecerá cómico, pero en la clínica no lograba arrancar este recuerdo de mi cabeza. ¿Cómo no valoré antes ese detalle? Cuando las cosas de este tenor se están produciendo no les das importancia, las consideras normales. Incluso te parece ridículo el reconocimiento ante los allegados. Pero un día falta ella, se hace imposible agradecerle que te metiese el botón de la camisa y, súbitamente, su atención deja de parecerte superflua para convertirse en algo importante. En la vida has ido consiguiendo algunas cosas pero has fallado en lo esencial, es decir, has fracasado. Esta idea te deprime, y es entonces cuando buscas apuradamente un remedio para poder arrostrar con dignidad el futuro.


Miguel Delibes, Señora de rojo sobre fondo gris, RBA Editores, 1993.





V. Continuaré, Oh Dios mío

R. ¡Haciendo todas mis acciones por tu amor!


V. San Juan Bautista de la Salle

R. ¡Ruega por nosotros!


V. Viva Jesús en nuestros corazones

R. ¡Por siempre!

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