Comentario al Evangelio del 25 de mayo

Lunes VII Semana

Tiempo de Pascua

25 de mayo de 2020


Evangelio


Tengan valor, porque yo he vencido al mundo.


+ Del santo Evangelio según san Juan 16, 29-33


En aquel tiempo, los discípulos le dijeron a Jesús: “Ahora sí nos estás hablando claro y no en parábolas. Ahora sí estamos convencidos de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por eso creemos que has venido de Dios”.


Les contestó Jesús: “¿De veras creen? Pues miren que viene la hora, más aún, ya llegó, en que se van a dispersar cada uno por su lado y me dejarán solo. Sin embargo, no estaré solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho estas cosas, para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulaciones; pero tengan valor, porque yo he vencido al mundo”.

Comentario al Evangelio


Jesús advierte a sus discípulos sobre el peligro de una confianza excesiva y sobre la verdadera paz, que implica sufrimiento y que es victoria sobre el mundo. Ante el deseo de Jesús de revelarles claramente el misterio del Padre y de su propia misión, los apóstoles responden con un entusiasmo y es Jesús quien les desengaña y les anuncia que lo abandonarán, dejándolo solo; pero él quedará en compañía del Padre. Jesús les anuncia que después de la tribulación vendrá la paz; ya que serán partícipes de la victoria de Jesús sobre el mundo.

Cfr. Actualidad Litúrgica n. 256.


Reflexionamos

  • ¿Comprendes el mensaje de Jesús?

  • ¿Crees en su mensaje?

  • ¿Le dejarías solo?


Nos comprometemos


Valentía: La valentía surge como una fuerza interior que impulsa a las personas a seguir adelante, a no evitar las responsabilidades ni dejar que otros resuelvan sus problemas.


Luis Bernardo Pérez,

Vivir los valores, el valor de ser mejores,

Ed. Televisa, México 2016.


Lo importante

Un devoto judío visitó a un rabino y le comentó:

-Rabbí, tengo un pensamiento que me tortura y no puedo quitármelo.

-¿Y qué es lo que andas pensando?

-Es esto: ¿habrá de verdad un juicio? ¿habrá de verdad un juez de todo el mundo?

-Bueno ¿y a ti esto qué te importa?

-Rabbí, es que, si no hubiera juez ni juicio ¿qué sería del mundo?

-¿Y a ti que te importa?

-¡Rabbí, rabbí! ¿cómo es posible que usted hable con estas palabras? ¿cómo es posible que no me importen cosas tan importantes?

Y el rabino concluyó:

-Ya que estas cosas te importan tanto, te felicito: eres un verdadero judío; un verdadero judío, si no quiere quedar derrotado en la vida, nunca debe olvidar estos pensamientos que te preocupan.


Hermenegildo Zanuso, Cuéntame un ejemplo…

(Ed. Buena Prensa, 1987).

V. Continuaré, Oh Dios mío

R. ¡Haciendo todas mis acciones por tu amor!

V. San Juan Bautista de la Salle

R. ¡Ruega por nosotros!


V. Viva Jesús en nuestros corazones

R. ¡Por siempre!

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