Comentario al Evangelio del 23 de junio

Martes XII Semana

Tiempo Ordinario

23 de Junio de 2020

Evangelio

Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes.

+ Del santo Evangelio según san Mateo 7, 6. 12-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes y los despedacen.

Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas.

Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!”.

Comentario al Evangelio

Hoy continuamos con tres recomendaciones por parte de Jesús: “No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a los cerdos”; “Traten a los demás como quieren que los traten” y “Entren por la puerta estrecha”. Todas estas recomendaciones exigen de nuestra parte un esfuerzo y una valoración de lo que Dios pone en nuestra vida, a fin de que podamos hacer la mejor elección en cuanto a nuestra relación con Dios, con los demás y con nosotros mismos.

Cfr. Actualidad Litúrgica n. 274.

Reflexionamos

· ¿Eres respetuoso con Dios y las cosas de la Iglesia?

· ¿Reconoces el valor y la dignidad que posee toda persona?

· ¿Pones esfuerzo de tu parte para estar bien contigo mismo?

Nos comprometemos

Amistad: La amistad es el mejor antídoto contra la soledad y el alejamiento. En toda situación, la amistad colma nuestra vida de sentido porque nos encamina hacia la realización del ideal. En verdad, «todas las glorias de este mundo no valen lo que un buen amigo» (Voltaire), porque «la amistad es lo más importante de la vida» (Aristóteles). «Si la amistad desapareciera de la vida, sería lo mismo que si se apagara el sol, porque nada mejor ni más deleitoso hemos recibido de los dioses inmortales» (Cicerón).

Gustavo Villapalos y Alfonso López Quintas,

(El libro de los valores, 2001).

Aprendamos a valorar lo que somos y tenemos y gradezcamos a Jesús que sale a nuestro encuentro cada día para recordarnos lo que verdaderamente vale la pena.

El racimo de uvas

En cierta ocasión, san Macario de Alejandría y algunos de sus discípulos salieron a peregrinar.

Cuando llevaban varias horas de camino e iban muertos de sed, pasaron por una campiña donde un campesino se disponía a comerse un racimo de uvas.

Le preguntaron al hombre si había alguna fuente de agua cerca y él les respondió que no. Al verlos tan sedientos, les ofreció el racimo de uvas.

San Macario lo recibió y se lo pasó al discípulo que, según creyó, tenía más sed, el cual, a su vez, se lo entregó a un segundo. Este se lo dio a un tercero y así, sucesivamente, el racimo de uvas pasó de mano en mano, hasta que el último terminó devolviéndoselo al santo.

Entonces, san Macario se lo dio de nuevo al campesino diciéndole:

-Tómalo: tú estás solo y nosotros somos muchos y estamos unidos.

Armando José Sequera,

El libro de los valores y los antivalores, (México 2009).

V. Continuaré, Oh Dios mío

R. ¡Haciendo todas mis acciones por tu amor!

V. San Juan Bautista de la Salle

R. ¡Ruega por nosotros!

V. Viva Jesús en nuestros corazones

R. ¡Por siempre!

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