Comentario al Evangelio del 13 de mayo

Actualizado: may 25

Miércoles V Semana

Tiempo de Pascua

13 de mayo 2020


Evangelio

El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.


+ Del santo Evangelio según san Juan 15, 1-8


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto.


Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, y ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde.


Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.

Comentario al Evangelio


El evangelio de hoy nos presenta una de las más hermosas comparaciones con las que se describe la unión de Jesús con sus discípulos. Él es la vid y nosotros somos los sarmientos. De la vid se transmite la vida a los sarmientos, si “permanecen” unidos a la vid. De lo contrario, quedan secos, no dan fruto y se mueren. De hecho, el verbo “permanecer” aparece once veces en este capítulo de san Juan. Dios Padre es el viñador, el que quiere que los sarmientos no pierdan ésta unión con Cristo. La alegría del Padre es que los sarmientos “den mucho fruto”. Aunque se tenga que “podar” para conseguir este fin.


Cfr. Actualidad Litúrgica n. 249.

Reflexionamos

  • ¿Te consideras una persona con fortaleza?

  • ¿En qué áreas de tu vida quizá necesites una restauración?

  • ¿Vives unido a Jesús y das buenos frutos?


Nos comprometemos


Fortaleza: «Es el valor de prevalecer, sacar fuerzas, afirmarse en las situaciones, a pesar de que estas sean difíciles, críticas; la fortaleza hace avanzar a la persona, le impide derrumbarse, por duras que sean las situaciones».

Alfonso Barreto (Cuentos y fabulas para la formación en valores, 2013)


“Yo soy la vid”. Es Jesús que se manifiesta como fundamento radical, como fundamento escondido y arraigado en la tierra, en nuestra tierra, de la que absorbe la materia muerta para hacerla vida.

Esforcémonos por estar unidos a Él, nada hay sin Él; pero con Él hay mucho fruto, alegría, la alegría de la fecundidad. En Él encontramos la fortaleza para cada día de nuestra vida.


En él todo lo puede quien nada puede


Un sacerdote quiere dar una lección a un hijo suyo: le manda remover del camino un obstáculo muy superior a las fuerzas del niño.


El pequeño intenta una y otra vez. Imposible. Su padre insiste: “haz todo lo que puedas”. El crío, después de varios intentos, acaba exclamando:


-Es que ya hago todo lo que puedo.


-No –replica su padre-. No estás haciendo todo lo que puedes: puedes pedirme que te ayude y no lo haces.

Agustín Filgueiras (Orar con… Un pan para cada día, 2004).

V. Continuaré, Oh Dios mío

R. ¡Haciendo todas mis acciones por tu amor!

V. San Juan Bautista de la Salle

R. ¡Ruega por nosotros!

V. Viva Jesús en nuestros corazones

R. ¡Por siempre!

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