Comentario al Evangelio del 11 de junio

Actualizado: jun 12

Jueves X Semana

Tiempo Ordinario

11 de Junio de 2020

El Cuerpo y La Sangre de Cristo


Evangelio

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida

+ Del santo Evangelio según san Juan 6, 51-58

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.

Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”.

Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí.

Éste es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”.

Comentario al Evangelio

Este fragmento del Evangelio de san Juan es conocido como el “Discurso del Pan de Vida”, en donde entabla un diálogo con los judíos con respecto al maná, alimento que Dios dio al pueblo de Israel para que se alimentara en el desierto, y el verdadero pan de vida que es Jesús. Se hace la afirmación: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”, afirmación que manifiesta, de forma velada, la divinidad de Jesús, en cuanto que hace referencia al nombre impronunciable de Dios: “Yo soy”. Sin embargo, la gente no comprende esta afirmación y su mensaje.

Cfr. Actualidad Litúrgica n. 274.

Reflexionamos

· ¿Reconoces la presencia de Jesús en la Eucaristía?

· ¿Cuándo fue la última vez que asististe a misa por convicción personal?

· ¿Visitas a Jesús Sacramentado en el sagrario de las iglesias?

Nos comprometemos

Fe: La fe es la virtud teologal por la que creemos en Dios y en todo lo que Él nos ha dicho y revelado, y que la Santa Iglesia nos propone como, porque Él es la verdad misma.

Catecismo de la Iglesia Católica, 1997.

En este día especial en que la Iglesia reconoce la presencia verdadera, real y sustancial de Jesús en la Eucaristía, pidámosle a Jesús que aumente en nosotros la fe para que podamos no solo reconocerlo sino aceptar su presencia en la Santa Misa.

El sol y la nube

La energía como el bien, se expande sin cesar. Va contra su naturaleza el reservarse para sí. El hombre, de natural, está abierto al encuentro, y en el encuentro advierte que darse es ganarse, no diluirse.

El Sol viajaba por el cielo, alegre y glorioso. En su carro de fuego, despedía sus rayos en todas direcciones.

En las viñas, cada racimo de uva que maduraba robaba un rayo por minuto, incluso dos. Y no había hierba, araña, flor o gota de agua que no tomase parte.

Una nube de tempestuoso humor murmuraba:

-Deja, que todos te roben: verás de qué manera te lo agradecerán cuando ya no te quede nada que puedan robarte.

El Sol seguía alegremente su viaje, regalando rayos a millones, a billones, sin contarlos.

Sólo en su ocaso contó los rayos que le quedaban, y, mira por dónde, no le faltaba ninguno. La nube, sorprendida, se deshizo en granizo.

El Sol se tiró alegremente en el mar.

Giovanni Rodari, Lecturas comentadas, (Zaragoza 1990).

V. Continuaré, Oh Dios mío

R. ¡Haciendo todas mis acciones por tu amor!

V. San Juan Bautista de la Salle

R. ¡Ruega por nosotros!

V. Viva Jesús en nuestros corazones

R. ¡Por siempre!

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