Quien ama da la vida por el otro




"Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna". Jn 3,16ss.


¿Ustedes, queridos lasallistas, estarían dispuestos a dar la vida por la persona a la que aman?

La pregunta que abre esta breve reflexión es retadora y desafiante, porque la respuesta que uno da tiene que ver con la manera de amar. ¿Cuántas veces escuchamos la frase “doy mi vida por ti”, una frase que hace aquella persona que ama, que le interesa el bienestar del ser amado?

Por un momento imaginen: ¿qué harían por las personas que aman si se encuentran en dificultad, sean sus hijos, sus padres, sus familias, sus amigos, etcétera? Sin duda, harías hasta lo imposible porque esa persona esté bien.

Este viernes santo es un momento para recordar que hemos sido amadas o amados desde la eternidad. Alguien ha dado la vida para que estemos bien, por amor. Hoy es un momento oportuno para caer en la cuenta de que alguien nos ha amado desde siempre y nos ha mostrado el camino de la entrega generosa que hace la persona que ama.

El amor es una entrega consciente a otra persona. Hoy, que compartimos el dolor, la angustia y la desesperanza de aquél que nos amó hasta dar la vida por nosotros, es la oportunidad de reflexionar: ¿qué tanto somos conscientes de que también estamos dando la vida por los otros? En realidad, de eso se trata la vida, decía un amigo: de entregarla conscientemente, como uno puede y donde uno quiere: en el trabajo, en la escuela, en la casa, con los amigos, en el tiempo libre, en lugar de estarla desperdiciando sin beneficio o sin sentido alguno para nadie.

Estimados lasallistas, en el marco de esta contingencia sanitaria, en este día tan especial en el que muchos recordamos la pasión y muerte de nuestro señor Jesucristo, los invito a que tomemos consciencia de que en nuestro diario caminar estamos dando la vida por aquellos a los que amamos. Perdamos el miedo a amar con generosidad, porque quien ama no se equivoca. Recuerden: “No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos” (Jn 15,13).

Finamente, los invito a que, a ejemplo de aquél que nos amó desde la eternidad, sigamos dando la vida, en todo aquello que hagamos, por todos aquellos que amamos.

“Viva Jesús en nuestros corazones… Por siempre”.

Formación Humana y Vida Interior

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