En el amor y el servicio se reconoce la dignidad de la persona



Con el jueves santo comienza Triduo Pascual. Un día en que se invita a amar, servir y a reconocer la dignidad que tenemos como seres humanos. Hoy, más que hablar de los rituales que se llevan a cabo este día y que muchos conocen, compartiremos una reflexión guiada por preguntas que lleven a descubrir que soy un ser que ama, un ser que sirve y un ser que, en el servicio, reconoce y potencializa la dignidad de aquéllos con los que convive.


Lo primero que puedo a hacer para descubrirme como ser que ama es hacer memoria de mi vida, caminar hacia el pasado de mi historia y preguntarme: ¿cuántas personas he amado desinteresadamente?, ¿Quiénes son?, ¿Qué hice por ellos?, ¿Cómo era su rostro cuando les dije, con la mirada, con palabras o cualquier otra expresión que los amaba?.


Ahora bien, en ese mismo pasado se descubre el rostro o la mirada de aquellas personas que me han amado desinteresadamente, y puedo volver a hacerme las mismas preguntas, pero ahora orientadas hacia quienes me han amado: ¿cuántas personas descubro que me amaron desinteresadamente?, ¿Quiénes son?, ¿Qué hicieron por mí?, ¿Qué sentí cuando me dijeron que me amaban?, ¿Cómo era su mirada?.


Espero que hayas podido hacer este recorrido por tu historia y descubrir que eres un ser que ama y un ser que ha sido amado. Ahora es tiempo de agradecer y seguir adelante.

En un segundo momento, te invito a sentir una alegría similar a la que da el amar y el ser amado: la alegría de servir. Para ello, trae a tu mente aquellos recuerdos o momentos cuando ayudaste a alguien desinteresadamente. Y volvemos a interiorizar a partir de preguntas similares como las que nos hicimos previamente: ¿Qué hiciste por alguien que necesitaba algo?, ¿Quién era?, ¿Qué sentiste?, ¿Para qué lo hiciste?, ¿Lo hiciste sin buscar un beneficio propio, es decir, desinteresadamente, o buscando simplemente el bien de aquella persona?,¿Cómo era la expresión de esa persona a la que ayudaste?, ¿Qué pensaste de ti misma, de ti mismo?, ¿Hace cuánto no experimentas esa sensación de alegría y gozo que da servir a alguien sin interés alguno?.


Finalmente, si he descubierto que soy un ser que ama y que ha sido amada o amado, ¿cómo me reconozco como persona digna de amor?, ¿Qué tendría que suceder para aceptar la gratuidad del amor que se me ha dado?. Como papá o mamá, ¿reconozco que, a pesar de todo y aun con mis limitaciones, he desgastado mi vida por amor?. Como hijo e hija ¿soy capaz de descubrirme como ser de amor?


Santifiquemos este día, jueves santo, recordando y asumiendo que somos seres que aman y que son amados, seres que en el servicio reconocemos nuestra dignidad y la dignidad de las personas con las cuales convivimos diariamente, seres que se realizan en el servicio y en la entrega generosa por aquellos que aman y que los aman.


Vivamos este valor lasallista que, un día como hoy brilló con todo su esplendor en la persona de Jesucristo, quien sirvió y amó hasta los límites mismos de la dignidad humana: hasta dar la vida misma.


Feliz Jueves Santo.

Indivisa Manent

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